Puerta de exilio confirma la madurez poética alcanzada por Samuel Cardich (también, cuentista de relieve) en Mudanza (1999). Diestramente rítmico, florecido en imágenes que el lector revive embelesado, el fluir poético de Cardich se despliega fiel a sí mismo (a sus temas entrañables: el paisaje, la soledad preferentemente nocturna, la memoria perpetuada de la infancia y del amor -tanto familiar como erótico-, el mar del deseo, el paso del tiempo -con el desgaste mayor que llamamos enfermedades- y la fruición de escribir poesía), cada vez más maduro, cada vez más hondo en su aquiescencia con la naturaleza, con el ciclo del día y de la noche, de la dicha y de la nostalgia, de la vida y de la muerte. Aunque hay páginas de melancolía y desazón, en Puerta de exilio prima el cántico a la existencia humana en concordancia con el canto que pone la naturaleza en el aire / para atenuar el largo agobio de las horas ("Recompensa de la música"). Una poesía sapiente, en comunión con el cosmos. Si el Exodo fue un exilio en pos de la tierra Promisión, el poemario de Cardich resulta una puerta hacia la promisión.
Ricardo González Vigil
Sobre el autor
Ha dictado literatura en las universidades Daniel Alcides Carrión y Hermilio Valdizán. Entre 1997 y 2003 desempeñó el cargo de director departamental de cultura.
Desde 1986 ha venido alternando la publicación de libros de poesía y narrativa. Hasta la actualidad ha publicado los libros Hora de silencio (poesía, 1986), Ma los tiempos (cuentos, 1986); De claro a oscuro (poesía, 1995), Tres historias de amor (cuentos-literatura juvenil, 1996); Mudanza (obra poética reunida, 1999), Blanco de hospital (poesía, 2002), Último tramo (poesía); La muerte puede llegar mañana (cuentos, 2003) y El país de otra gente (cuentos, 2005). Tiene varias obras inéditas de próxima publicación.
Obtuvo premios y menciones nacionales por sus trabajos creativos. Sus textos poéticos y narrativos han aparecido en varias antologías del país. Poemas suyos han sido traducidos al croata. Reside en su ciudad natal.
Aunque la obra poética del autor se ha forjado al margen de las corrientes y movimientos generacionales de la poesía peruana, como lo explica el estudioso Manuel J. Baquerizo, su obra está profundamente inmersa en el espíritu y la emoción de nuestro tiempo.
