En Labranda cada verso es una construcción densa que va conformando paso a paso una arquitectura de poemas donde densidad y ligereza se entreveran, contraponiendo con acierto y mano segura elementos personales y universales, mediante fuetazos que vibran y sueltan sus ondas y eslabones rumbo a lo astral. El resultado, para quienes leen con atención y sobresalto estos poemas aligerados de su carga de tinieblas y desasosiego para de inmediato volverse a cargar de angustia, es un libro que nos sumerge en el atavío apariencial y profundo de un “sigilo azul” orientándonos por la vía del oído a zonas del “rumor perfecto”. Así Labranda de Róger Santiváñez, tensa la más tierna memoria personal (mediante un lenguaje sobrio y espeso) procurando a la vez “el borboteo sagrado”: y desde esa fuente de conocimiento último y primero, conoce (canta) la “luna jamás vista.” Borde reverberante donde la conciencia poética convierte el dato personal en devenir ulterior, bojeo que es bordoneo, bordado y contención ante el abismo: ahí, el poeta y su lector se acercan lo más posible a esa “hermosura difícil de alcanzar” que Róger Santiváñez roza una y otra vez, desde su voz propiciadora.

José Kozer

LABRANDA

"Ha dibujado una abultada elipsis dentro de su trayectoria poética para llegar a donde se encuentra ahora. Labranda , su último poemario (Hipocampo Editores), lo coloca en el punto culminante donde las vertientes de la poesía conversacional se ven sofocadas, in extremis, por la brillante sonoridad de una nueva forma de decir. Ya se veía venir desde Eucaristía , anterior poemario donde el lenguaje comenzaba a echar chispas por sí solo. En palabras del propio Santiváñez: 'Ya no haces poesía con un tema, sino con sonidos: escuchas primero un sonido interior y eso te lleva a otro. La semántica, el sentido, nace del sonido, porque ese sonido ilumina en ti un recuerdo, un tema, una memoria'. No solo se evidencia un lenguaje diferente –más prístino, más delicado y hermético– que el de sus anteriores poemarios, sino que Labranda abre un nuevo proceso de génesis dentro su obra: la creación desde el sonido fortuito y el poema como su ulterior consecuencia. Actual heredero del gran Lezama Lima, Santiváñez resume su reciente ars poética en pocas palabras: 'El secreto es justamente decir las cosas sin nombrarlas, desde el contorno'. Celebramos a este renovado Santiváñez y su floreciente faceta neobarroca".

Caretas 2040, Teobaldo Pinzas

Alphabeti Mysteria

Provengo del daimon griego Orpheus, el prístino poeta y shaman del período axial hacia la era logocéntrica, cuya expresión –la Oyma- era también música y la manera de cantar; es decir, la cabala sapientum que ha de permitir nuestro desplazamiento entre los conflictos de una existencia básicamente trágica. La sucesión no es explícita sino tácita. Robert Frost lo moduló así: The golden line of Lyric is a golden light divine.

Piura- Provincia Deserta- con sus casas patricias me otorgó el ideal de l'absence, la perfección que nunca está realmente presente y el silencio que es más musical que cualquier melodía. La búsqueda de un mundo más real que el de los sentidos actuales.

Pero la neblina irisada de Lima me enseñó que la poesía debe ser una crítica de la vida. The objective in writing is to reveal anunció William Carlos Williams. Y después (o antes) Dios, que se constituye en un estado eterno de la mente y el corazón. Esto implica la búsqueda de la belleza utópica. No en vano tenemos esta traslación de Mallarmé: After I had found Nothingness I found Beauty. La Donzella Beata, es decir la mujer que di cherubica luce uno esplendore (Dante) nos ofrece en esta tierra. Entonces nace el poema. Y la felicidad parece interminable: musa venit carmine / dulci modulamine. Ella deviene la alegría al cantor porque trae la canción. La poesía comparte su ser con la música desde el momento en que el fraseo verbal está compuesto por sonidos articulados, aun cuando la música en poesía no es algo que exista aparte de su significado. Clavis arcanorum. Robert Creeley lo sintetiza así: I came awake to the blue / white light in the darkness, / and felt as if someone / were there, waiting, alone.

roger santiváñez Mandorla, marzo 10 de 2009

Sobre el autor

Róger Santiváñez

(Piura, 1956) estudió Ciencias de la Información y Artes Liberales en la Universidad de Piura, allí ganó el primer puesto de Poesía en los IV Juegos Florales de1973. En 1975 ingresa a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos donde concluye estudios de literatura. Actualmente ha terminado un doctorado en Literatura Latinoamericana en Temple University (Filadelfia, Estados Unidos).

Es fundador del movimiento Kloaka.

 


Su trabajo poético se inicia con Antes de la muerte (Cuadernos del Hipocampo, Lima, 1979), luego Homenaje para iniciados (Reyes en el Caos/Editores, Lima, 1984), El chico que se declaraba con la mirada (Asalto al Cielo/Editores, Lima, 1988), Symbol (Asalto al Cielo/Editores, Princeton, 1991), Cor Cordium (Asalto al Cielo/Editores, Amherst, 1995), Santa María (Hipocampo & Asalto al Cielo/Editores, Lima, 2001), Eucaristía (Tse-tse, Buenos Aires, 2004). En 2006, apareció una recopilación de su obra poética bajo el título Dolores Morales de Santibáñez (Hipocampo & Asalto al Cielo/Editores, Lima) y Amásteis (Altazor, Santiago de Chile, 2007) y el 2008 publica Labranda (Hipocampo & Asalto al cielo Editores)

También es autor de los libros de prosa poética Santísima Trinidad (Walter Cier/Editor, Lima, 1997), Historia Francorum (Asalto al Cielo, Lima, 2000) y El corazón zanahoria (Sietevientos, Piura, 2002; Fondo de Cultura Peruana, Lima, 2006).

 

 

Róger Santiváñez
Labranda
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